Para darle respuesta a esta inquietud, le ofrezco un resumen/detalle de la descripción de los tips más trascedentales que tienen que ver con la energía solar y nuestra piel.
El Sol y la Piel
El sol es nuestra mayor fuente de energía radiante. Y nadie pone en duda que el sol es imprescindible para que haya vida en la Tierra, pero al mismo tiempo se sabe que un exceso de sol sin protección puede tener efectos muy nocivos para las personas afectando de sobremanera a la piel. La luz solar nos proporciona ciertos efectos fisiológicos positivos de los mas importantes tenemos que estimula la síntesis de vitamina D (la cual previene el raquitismo y la osteoporosis) y que puede ser muy beneficiosa en el tratamiento de algunas dermatosis como por ejemplo, la psoriasis. Incluso en algunos casos estimula la síntesis de los neurotransmisores cerebrales responsables del estado anímico (quizás por eso se relaciona a los países cálidos con la alegría y a los países fríos con la seriedad y la depresión).
El Sol y las Radiaciones
En la actualidad la sociedad asimila el bronceado con salud (aunque no siempre están relacionados) y lo considera como una moda e incluso un canon de belleza. Pero, lo que resulta claro es que actualmente hay que sopesar las ventajas y los inconvenientes que tiene una exposición excesiva al sol sin protección. El sol emite diversos tipos de radiaciones, entre ellas, las mas importantes son las radiaciones Ultravioleta que son de 3 tipos:
Radiación ultravioleta C (UVC): No llegan a la superficie de la Tierra porque las absorbe la capa de ozono. Son muy peligrosas para el hombre.
Radiación ultravioleta B (UVB): Son muy energéticas y responsables del enrojecimiento de la piel cuando nos exponemos al sol. Penetran a nivel de la capa superficial de la piel y provocan que la piel se broncee.
Radiación ultravioleta A (UVA): Estos rayos llegan a niveles profundos de la piel y son más perjudiciales que los UVB. Son los responsables del envejecimiento de la piel (producen manchas y arrugas) y del cáncer de piel.
Si bien es cierto que los UVC no llegan a la superficie de la tierra, todos sabemos que la capa de ozono está seriamente dañada por lo que tenemos que tener mucho cuidado con el sol. Es indiscutible que una de las mejores maneras de protegernos cuando nos exponemos al sol es cuando usamos un protector solar, pero debemos estar muy atentos al escogerlo, de manera de asegurarnos que nos proteja de las UVB y UVA. Lo otro que debemos tener en cuenta son los índices que señalan la protección solar y que deben ser adecuados. Existen dos índices: el factor de protección solar (FPS) que se refiere a la protección frente a los rayos ultravioleta B (UVB) y el segundo índice, denominado PPD, alude al nivel de protección ante los rayos ultravioleta A (UVA). El FPS se asocia con los protectores solares y a menudo no se interpreta correctamente. El FPS es un índice que nos indica el tiempo que podemos exponernos al sol sin riesgo de ponernos rojos quemarnos. Cuanto más alto es el FPS, más alta es la protección de los rayos solares tipo UVB. De esta manera, el FPS se clasifica en 3- 8 (protección débil), 15 (media), 30 (fuerte), 50+ (muy fuerte). Por arriba de 50 la protección es similar y son estos los adecuados para la exposición cuando vamos a la playa o piscina. El PPD presenta los siguientes índices: 2 (débil), 4 (medio), 8 (fuerte) y 14 (muy fuerte).
Protectores Solares
Un protector solar ideal debe indicarnos en su etiqueta cuanto tiene de FPS y de PPD (este último es muy importante para asegurarnos que nos protegemos del cáncer de piel y del fotoenvejecimiento). Y es que aunque el color de la piel bronceada se asimila a la buena salud, el sol puede provocar daños muy importantes que pueden ser visibles e invisibles.
En cuanto a los daños visibles las quemaduras son los efectos más evidentes, pero hay otros. Los más evidentes son el eritema o enrojecimiento de la piel y que luego de horas se transforma gracias a la melanina en el bronceado o coloración de la piel. Pero las personas que han abusado del sol pueden experimentar a corto plazo manchas en la piel, arrugas y cataratas en los ojos y a la larga tumores cutáneos como el cáncer de piel tipo carcinoma o melanoma (que es el cáncer más agresivo que existe con una alta mortalidad).
En cuanto a las consecuencias invisibles que ocurren tenemos que a largo plazo, los rayos UVB pueden causarnos daños genéticos ya que son absorbidos por el ADN y causan alteraciones en el genoma. Los rayos UVA también se absorben y se transforman en radicales libres, que alteran el material genético y saturan los sistemas defensivos de la piel desarrollándose el cáncer de piel.
Es de hacer notar que en los últimos años ha habido un repunte de cáncer de piel, probablemente asociado al daño que existe en la capa de ozono. Además, mientras más clara sea la piel existe mas riesgo de sufrir cáncer de piel por tener menos cantidad de melanina (pigmento protector de la piel) pero el cáncer también puede afectar a las personas de piel oscura. Y según las últimas investigaciones ahora se sabe que el protegerse del sol durante los primeros 18 años de la vida es un factor determinante para la no aparición de cáncer de piel, así que uno de los mejores regalos que podemos darles a nuestros hijos es protegerlos del sol.
¿Cómo podemos protegernos del sol y broncearnos correctamente?
Desde que nacemos, todos tenemos un color de piel distinto y a su vez, según este una capacidad de adaptación al sol. Éste es nuestro fototipo o tipo de piel. Cuanto más pequeña sea esta capacidad (tienen menos las personas de piel clara, o las personas pelirojas), más reducida será la capacidad de resistir el sol. Por tanto no todos reaccionamos igual ante la misma exposición solar.
Actualmente existen muchos productos cosméticos solares y además de los protectores están los autobronceadores y los productos para después del sol. Los autobronceadores contienen en su mayoría hidroxiacetona preparado capaz de reaccionar con la queratina y otras proteínas de la piel dándoles color (atención, este color no es melanina, por lo tanto, no protege del sol). Este color tiene una duración aproximada de 5 a 7 días. Vienen en cremas y existen preparados para aplicación con aerógrafo en el consultorio que garantiza una aplicación más uniforme del color.
Para después del sol, existen productos cosméticos que tienen diversos principios activos con la finalidad de hidratar, refrescar, evitar la inflamación, cicatrizar y regenerar la piel. Siempre tenemos que protegernos de las radiaciones, y hay diferentes maneras de hacerlo.
El protector solar debe aplicarse en buena cantidad y media hora antes de exponerse al sol, porque ese es el tiempo aproximado en que comienza a ejercer su efecto y debe reaplicarse cada 1 a 2 horas mientras estamos expuestos, al salir del agua o permanecer más de 60 minutos en ella. Además, debemos utilizar el protector aunque esté nublado. Como medida preventiva, debemos evitar exponernos al sol entre las 11 de la mañana y 3 de la tarde, que son las horas en que las radiaciones ultravioletas son más fuertes. No debemos aplicar perfumes o colonias pues contienen sustancias vegetales que pueden manchar la piel al exponerla al sol. Igualmente, al comer o tomar limón, debemos lavarnos inmediatamente. Antes, durante y después de la exposición solar, debemos tomar mucha agua y líquidos para evitar la deshidratación. No solamente debemos usar una buena protección solar con cremas, sino que debemos utilizar prendas de vestir adecuadas, frescas, con sombreros y lentes oscuros.